No somos los primeros en decirlo, desde luego. Pero aquí comprobamos sus ventajas y siempre nos ha encantado: levantarse temprano nos permite avanzar mucho más en el trabajo, ser más creativos y -siempre lo principal- disponer de más tiempo para nuestras familias.

Con “levantarse temprano” nos referimos a levantarse en el rango 4.30-6.00.

He aquí las ventajas que hemos detectado:

  • Silencio. Depende de otros factores pero, en general, a las cinco de la mañana suele haber más silencio (tanto en la calle como en la oficina) que a las doce del mediodía.
  • Tranquilidad. La falta de interrupciones, la calma habitual en esas horas de la mañana es un gran aliado que permite realizar con mayor calidad nuestras tareas.
  • Mayor capacidad de concentración. El silencio y la tranquilidad antes mencionados, así como la sensación de no ir a contrarreloj nos permite concentrarnos mejor en nuestro trabajo, realizarlo mejor y ser más creativos.
  • Ganamos tiempo libre para nuestra familia. La mejor de las ventajas, sin duda. Si conseguimos tener la tarde libre para los nuestros ganamos calidad de vida todos.

Y algunos consejos que no queremos obviar:

  • Descansa. No podemos sobreenfatizar esto. Es fundamental. De nada sirve levantarse temprano si no estamos descansados.
  • Conoce tu sueño. También fundamental. Levántate al final de un ciclo de sueño y estarás perfectamente despierto. Puedes conocer tu sueño mediante alguna de las aplicaciones que existen o de forma más casera: seguro que alguna vez te has despertado temprano, una o dos horas antes de tu hora habitual, sin sueño alguno, ¿verdad? Si detectas que eso se repite, seguramente estás ante tu hora de madrugar. Anímate y atrévete.
  • Motivación. Lógicamente, si madrugamos es para algo. Tanto tú como los tuyos merecéis que todas esas horas que dedicas al trabajo sean por algo que llene tu mente de buenas sensaciones. Si no es así, sería buena idea plantear un cambio (o de trabajo, o de actitud ante el trabajo).
  • Desayuna. Sí, sabemos que a veces parece que nos levantamos con el estómago cerrado. Comenzar el día nutriéndonos nos puede ayudar mucho en nuestro rendimiento
  • No necesitarás siesta. Otra de las sorpresas: si cumples los puntos anteriores verás que no es necesaria la siesta (aunque tampoco está prohibida, por supuesto).
  • Haz deporte. No necesariamente por la mañana, en cualquier momento del día te sirve. Notarás sus beneficios y verás que estarás más descansado que antes.
  • Deja tus tareas preparadas el día anterior. Así comenzarás el día sabiendo qué tienes que hacer.

Si os animáis a comenzar a levantaros temprano, contadnos vuestras experiencias.

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