Nueva… para nosotros, que estamos empezando a aplicarla ahora. El agilismo es mucho más antiguo (tuvimos nuestro primero contacto con él hace una década).

El agilismo consiste en afrontar un proyecto convirtiéndolo en pequeños proyectitos en los que centrar los esfuerzos durante cortos bloques de tiempo. Esos pequeños bloques se presupuestan independientemente.

Os contaré cómo lo estamos aplicando nosotros (quizá no sea la forma más ortodoxa, pero nos está dando muy buenos resultados).

Trabajamos con bloques de diez horas. Junto con el cliente, decidimos en cada momento qué es lo próximo que le interesa acometer. Y dedicamos ese grupo de horas a esas tareas.

¿Qué ventajas nos aporta esto?

– ganamos agilidad: el cliente puede cambiar rápidamente el objetivo del proyecto. Podría ser que hace un mes estuviera interesado en mejorar el sistema de stock, pero que ahora le interese que los clientes reciban un correo semanal con las novedades de la tienda.

– nos adaptamos a las necesidades económicas del cliente: si en un momento dado el cliente decide parar el desarrollo, se paraliza, hasta nueva orden.

– es un sistema más justo para ambas partes, ya que si alguna de las tareas es especialmente complicada, el cliente puede optar por no ir por ese camino, o en seguir por ese camino, siendo consciente del número de horas necesarias.

– facilita enormemente la tarea de presupuestar. Hacer presupuestos no nos gusta demasiado a los desarrolladores; entre otras cosas porque no se suelen ajustar a la realidad. Y porque siempre surgen imprevistos que, como su nombre indica, se desconocen de antemano.

Pese a todo, había algo que nos hacía preocuparnos, y que nos parecía un obstáculo insalvable: con este sistema, el cliente no tiene un presupuesto cerrado, realmente no sabe cuánto le va a costar el proyecto completo. Tras haber trabajado con este sistema, os podemos decir que no es en absoluto un problema (más que para nuestras mentes, acostumbradas a métodos pasados) porque, efectivamente, el cliente no tiene un precio cerrado… pero es que no hay ningún proyecto real que se pueda dar nunca por cerrado. Por contra, como ya hemos dicho, con el agilismo el cliente puede parar el proyecto cuando le parezca; así que no, ahí tampoco hay problema.

¿Qué os parece? ¿Os animáis a comenzar con este sistema?

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